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La Coctelera

Tshikura

"Nuestros puños son débiles, pero es lo único que tenemos."

Categoría: Artículos

18 Febrero 2007

Tú, perdida en un paraíso de almas rotas, donde vagas desdehace demasiado tiempo como para recordarlo, donde ya no distingues la posiblede lo imposible, encerrada en un vaso de cristal que tu misma pusiste a tualrededor, sin saber las consecuencias.

Y ahora...

Te arrepientes, te diste cuenta demasiado tarde, y ahoratienes miedo, miedo a salir de tu burbuja, miedo de las miradas de los demás,que al igual que tú, sin saber el cómo, ni el por qué están ahí. Y deslizas tudedo índice por la superficie inexistente y translúcida de tu cristal. Miles desueños e ilusiones que una vez fueron tuyos agolpan tu cabeza, formando frasesinconexas, pero que lo dicen todo para ti.

¿Qué estas haciendo ahí? ¿Qué que separa lo imposible de loposible? Rompe tu burbuja de una maldita vez, ¿recuerdas? Una vez, antes,sonreías, con la inocencia de una niña pequeña, sin miedo, con sueños, conilusiones.


Levántate, mira a través de tu burbuja, donde no existen cristalestranslúcidos, donde se regocijan las ilusiones, la picardía, la pureza, tantascosas por las que una vez luchaste. Y ahora tus dedos acarician el aire, alzasla mirada a un cielo estrellado, para gritarle al mundo que se acabó. Adiós alo que una vez fuiste, de lo que ahora te arrepientes, adiós a las miradasfurtivas a través de un mar de dudas, adiós.

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8 Enero 2007

Sin ganas de escribir

Si, es cierto, y lo siento por los cuatros gatos que me leen, pero por ahora no he escrito por el mero hecho de que preferí escribiros algo decente antes que una gilipollez, espero volver a escribir en poco. Saludos.

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22 Noviembre 2006

22/11/06

13 años, que número más feo... xd

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21 Noviembre 2006

El test de Nathalie

Mi querida Nathalie me ha hecho seguir esta cadena, así que me veré obligada a hacerlo con la letra de las canciones de WarCry:

1. ¿Eres hombre o mujer?
Soy el pájaro de luz que quiere escapar de un triste destino. (Nuevo mundo, ¿Dónde está la luz?)

2. Descríbete.
Y, aunque hijo de el, yo se que he nacido libre...Libre para elegir cual es mi decisión. Tenga o no la razón, me es indiferente; el camino a seguir, tan sólo lo marco yo.(El anticristo, ¿Dónde está la luz?)

3. ¿Qué sienten las personas cerca de ti?
Él no cree en milagros, sabe que querer es poder: aquel que nada quiere, nada puede obtener. Viviendo los segundos como una oportunidad de jugar la partida, luchando hasta el final...(Contra el viento,¿Dónde está la luz?)

4. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?
Y te lo pido de corazón. Señor... Creí encontrar el amor, deposité mi confianza y me pagaron con una traición (Señor, WarCry)

5. Describe tu actual relación con tu novio o novia.
Siento tu ausencia... (Tu ausencia, ¿Dónde está la luz?)

6. Dónde quisieras estar ahora.
Y el cielo se ilumino con su sonrisa, las estrellas parecían brillar mas, aun recuerdo el fulgor de su mirada sus palabras no olvidare jamás, chico hay delante esta la libertad(Hacia delante, El sello de los tiempos)

7. ¿Cómo eres respecto al amor?
Pero llegará el día en que las almas sonrían en el que tú y yo, juntos una vez más y llegará el momento en el que tanto lamento llegue a su fin y ya no volverá. (Lamento, Alea Jacta Est)

8. ¿Cómo es tu vida?
En la vida no todo es avanzar, a veces un paso atrás. Nunca dudes en cambiar de dirección, si el camino se acabó, a cada sueño, cada idea, cada amor, entrégate con pasión, lleva siempre la verdad en tu interior, y tu propia religión (Tú mismo, El sello de los tiempos)

9. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?
Otra vez, quiero echar mi voz a volar, a volar...Sueña con volar (Renacer, El sello de los tiempos)

Ahora despídete:
Perdóname por partir así, este viaje solo para mi, recuérdame mejor de lo que fui, es muy tarde cielo sabes que te quiero, siento tanto tener que irme así. (Capitán Lawrence, El sello de los tiempos)

Ahora dejo esto en manos de Por nada es de color de rosas... y de Tuttyworld

Hasta el próximo artículo.

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17 Noviembre 2006

Españoles teníamos que ser...

Pues si. Voy a contaros lo que he hecho: Hoy he buscado
>un gato, he cogido uno que he visto por mi calle, lo he tenido encerrado a oscuras en una habitación durante un tiempo, para cabrearlo. Al rato, lo he sacado a un patio interior que tengo, para que no pudiese escapar y ha estado correteando por el patio un buen rato. Yo lo dejaba, para que se cansara y no diera mucho el coñazo.

Como veía que tenia mas reflejos, mas habilidad...vamos que iba para largo, le he empezado a clavar unas agujas de estas de coser...a ver si las heridas conseguían pausarlo. El caso es que si, se ha empezado a cansar, esta claro que esas heridas en el lomo y esa sangre cansan a cualquiera, así que antes de que muriera y cuando he visto que su agonía era la justa como para no enterarse de quien estaba cerca, he cogido un hierro afilado y ZAS, he acabado con su vida atravesándolo.

Me siento muy orgulloso, me he divertido mucho. Antes de que me llaméis de todo por favor leer: Si cambias gato por toro, en vez de un hijo de puta,maltratador de animales sin sentimientos ni escrúpulos, ¿que seria? ¿un maestro?¿Me sacarías a hombros?El toreo es una forma mas de asesinato animal.
____________________________

Esto es un correo que me han enviado por msn, ahora decidme, ¿qué pensais?

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7 Noviembre 2006

A ella

A ella le gustaría estar más delgada, ella quiere tener los ojos azules y el cabello rubio y lacio, cayendo sobre su espalda, a ella le gustaría tener un armario lleno de ropa provocativa y de marca. A ella le gustaría pasar por delante de una obra y que la piropeasen como si de un trozo de carne suculenta se tratara. A ella le gustaría ser el centro de atracción para todos. Sí, así son ellas...pero por suerte, hay más ellas.

Ella quiere ser distinta, ella está cansada de estar rodeada de barbies, ella se levanta y sonríe para sí a pesar de su ondulada melena alborotada por acabar de levantarse, ella hoy quiere vestirse con ropa normal. Ella quiere escuchar su música, no la que otros digan, ella no se maquilla, ella es natural, ella hoy quiere patinar en la pista de skate con sus amigos, ella no es como las demás.

Ella piensa, que ya basta. ¿Qué nos ha pasado? Miro a mi alrededor y no veo nada, veo chicas que ocultan su rostro con un antifaz de maquillaje, veo como visten provocativamente y como les agrada que les piropeen, diciendo burradas realmente exageradas.

Los pasos hacia delante para encontrar una salida van hacia atrás últimamente, todas se disfrazan de normales, todas son iguales, todas son objetos con ropas ajustadas y aspecto cuidado. ¿Merece tanto la pena sacrificar el esfuerzo para sentirte más atractiva?

Pienso que no. Espero que algún día ellas se den cuenta, que un día vean en lo que se han convertido, de mientras, seguiré buscando a las otra ellas, que como yo, quieren ser distintas.

Hasta otro artículo.

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28 Octubre 2006

Se terminó el cuento

Esther se puso la falda rosa que hacían juego con sus medias de un tono rosa pálido, mientras se colocaba una camiseta atada al cuello celeste, para después, abrochar sus merceditas, entusiasmada porque ese sábado sus padres le habían dejado ir a la discoteca con sus amigas. Ahí empezó todo...

Esa misma noche conoció a un chico, guapo, 17 años, un año mayor que ella, y a pesar de todo, cayó enredada en sus brazos como un niño pequeño que ve una piruleta. Esa misma noche, todo se desmadró, fue quedando atrapada por la tejida y cuidada telaraña que Javier había preparado para hacer como con otras tantas chicas que había conocido, para llevársela a la cama.

La inocencia de la chica y su ensimismamiento no tuvieron la más mínima oportunidad, y ahí todo se deshizo...

Pasan las semanas, no le ha vuelto a ver, piensa que simplemente fue algo llevadero, y que en poco conseguiría quitárselo de la cabeza, pensaba mientras se pintaba las uñas largas de sus cuidadas manos, pero seguidamente una arcada seguida de otra la vieron obligada a precipitarse hacia el lavabo.

Y al cabo de un tiempo todo queda comprobado, está embarazada, su corazón se desploma, ¿qué iba a ser de ella ahora? Decide decírselo a él, pero cuando se lo dijo, pidiéndole volver, para así llevarlo mejor, la respuesta fue un golpe, un único golpe, que hizo que su mundo se desmoronara.

Dos meses, contó Esther, dos meses desde aquello, su aspecto poco a poco cambiaría, en poco todos sabrían lo de su estado, en esos dos últimos meses todo había caído en picado, sus amistades, su vida, sus estudios, y al final, lo decide, sabe que es lo mejor, porque no es capaz de vivir así.

De nuevo, abrocha las merceditas, que completaban la ropa del día en el que empezó todo, para el día en el que termine todo. Caminó por la acera del puente, suspiró, eran las siete de la mañana, y todo estaba vacío, se aferró a una columna del puente mientras subía a la barandilla, cerró los ojos, soltó las manos, y cayó al vacío del río, el aire cortó su respiración y el impacto de la caída contra el agua destrozó totalmente su cuerpo. No dejó ni una sola nota...

Otro libro se cierra tras leer la última página de una vida, se cierra la tapa de cuero rosa. Al día siguiente en las noticias sale la muerte de una chica de 16 años, un puente más se lleva la vida de otra chica más, una vez más se repite la historia, mientras los libros rosas se cierran con golpes secos, y se amontonan en la pila de la esquina. Asía acaba el cuento.

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14 Octubre 2006

Victoria. Capítulo 1

7:30 a.m. aquello era lo que ponía en el despertador del escritorio, lo primero que pudo ver Victoria tras abrir los ojos suavemente y entrecerrarlos unas cuantas veces más. Se levantó, tirando la almohada al suelo y cogiendo la sábana oscura preparó la cama, se acercó al armario, sacando un palabra de honor negro, y unos pantalones largos del mismo color anchos y sacó los botines junto a unos calcetines. Tras los cinco minutos en los que tardó en vestirse, dobló el “pijama” y lo guardó debajo de la almohada ya en su sitio, agarró con la mano derecha la mochila preparada el día anterior, y se encaminó a bajar las escaleras de mármol que daban al salón, donde estaba su madre, de 34 años nada más, que se empleaba en recoger su desayuno y prepararse para irse.

Ni una sola despedida, desde hacía ya muchos años que su madre trabajaba fuera y tenía que salir temprano, ciertamente desde entonces el trato entre ambas había disminuido. Se sentó a desayunar, tomando un vaso de leche fría y una tostada con mermelada de melocotón. Buscó con la mirada el reloj analógico y simple que decoraba una de las paredes del salón junto con un cuadro realmente hortera para el gusto de Victoria, todavía eran menos cuarto, a pesar de todo, se fue hasta el aseo, agarrando con la diestra el cepillo del pelo, mientras la larga cabellera caía sobre su espalda a medida que se quitaba la gomilla y se empleó en peinarse. Seguidamente se lavó la cara con un poco de agua, y finalmente, se lavó los dientes. Como la noche anterior, se observó en el espejo, mientras se pintaba la raya de los ojos, lo único que se pintaba realmente.

Salió del aseo, y subió las escaleras con tranquilidad, hasta llegar de nuevo a su habitación, cogiendo rápidamente los mitones de rejillas y el mp3, realmente eso último puede que fuera uno de esos objetos materiales de los que no acostumbraba a separarse.

Se sentó en la cocina, mirando la farola que la noche anterior, como todas había iluminado su habitación, observando a las personas que caminaban por la esquina y se dirigían a sus respectivos puestos de trabajo o a sus institutos. Ya eran las ocho y cinco, se encaminó a por su mochila, la verdad es que sabía que nadie la esperaba allí, sólo iba por las clases, a sus catorce años, ya en el segundo ciclo del instituto, no tenía ningún amigo decente, de hecho, la trataban fatal, la consideraban una simple chica rara de entre todas las que podía haber en Galicia, que se encontraba en sus institutos.

Cerró la puerta de la casa con llave, mientras caminaba por las diversas calles, con uno de los cascos del reproductor de música en el oído derecho, hasta llegar a la entrada principal del centro escolar, como no, las miradas amenazadoras de los demás adolescentes , intentando intimidarla, buscando algo con lo que reprocharla o insultarla, algo a lo que realmente estaba acostumbrada, caminó por la entrada, cantando una canción de Metallica tranquilamente, concretamente escuchaba Master Of Puppets, aún oyendo aquellos insultos, realmente le dolía, pero no iba a llorar delante de ellos, tenía la sensación de que unas cadenas le oprimían el corazón cada vez que ocurría aquella situación, un nudo que se atascaba en su garganta, unas lágrimas que luchaban por escapar en forma de río, pero sabía que si lo hacía seguramente sería peor.

Entró y subió las escaleras directamente, tarareando la música, lo único que podría animarle en ese instante, hasta llegar a la segunda planta, y se acercó hasta la puerta de su clase, entró, y observó la tranquilidad que había, ni un solo alumno más, normal, era aún temprano, las chicas de su clase ahora presumirían en la entrada de que sus nuevos novios tenían moto, mientras que los chicos irían por ahí tirándole los tejos a cualquier chica del instituto.

Suspiró mientras buscaba su sitio, realmente era fácil de reconocer, en su mesa estaban pintada con edding diversas palabras, no hacía falta preguntarse quién o quiénes fueran los culpables, eso no iba a arreglarlo, aquellas palabras residieron allí dos días después de empezar el curso, hace tan sólo dos semanas. Puta, rara, gótica entre otras palabras residían en su mesa y con una ortografía penosa. Se quitó el mp3 y lo guardó en el bolsillo con cremallera, ella no era como todas aquellas adolescentes de su edad que suspiraban por cualquier chico que estuviese bueno, o que dedicaban su vida a cantar flamenco o a ser unas pijas que confiaban en que su primer amor sería para toda la vida, escuchando canciones de pop, lo que ahora estaba a la moda, y que siempre tenían a las mujeres como desesperadas que no eran nada sin sus hombres fuertes que cuidasen de su casa.

Ella siempre fue la chica rara, la realista, la que vestía sin intención de ser una calienta-braguetas, escuchaba una música diferente y sin embargo era feliz con ello, pero sin embargo es tan doloroso, sabía que no era aceptada. Sin querer, una lágrima comenzó a caer, pero pronto fue detenida por una uña negra de la chica. La clase aún permanecía totalmente vacía, y dentro de unos minutos empezaría a llenarse un poco. Lo que no sabía es que tras la puerta entrecerrada había un chico que había mirado todo desde el principio y ahora se dirigía hacia su clase con una mueca de preocupación.

Victoria sacó el estuche junto con el archivador, mientras veía como la clase empezaba a llenarse, se quedó en su sitio, al lado de la ventana, evitando el contacto visual y las miradas cargadas de risas y sarcasmos hacia ella.

Las horas se habían pasado demasiado rápidamente, el suceso de tres horas literalmente poco interesantes, era sin dudarlo una chica que sacaba muy buenas notas, pero las clases habían sido un total aburrimiento. La campana del recreo amenazaba con sonar de un momento a otro, hasta que al fin aquel incómodo pitido con retraso sonó, y todos los alumnos salieron precipitados hasta el patio. Mientras, Victoria caminaba lentamente con un bocadillo y un zumo en la mano, buscando un sitio dónde poder estar sola y tranquila. No tardó mucho en encontrar aquello que buscaba se sentó en el hormigón de una esquina, con el mp3 sonando mientras tomaba el segundo desayuno, mientras sonaba una de esas canciones que te oprimen y te obligan a desahogarte. Inevitablemente, las lágrimas cayeron como proyectiles, no podía aguantar más aquella presión, podría intentar sonreír e intentar creerse que no le afectaba, pero no era cierto, cada día sería tan igual, tan doloroso...

Esforzó en evitar que los ojos acabasen enrojecidos y los párpados acabasen con un color algo ennegrecido. Terminó el bocadillo y se dirigió al porche, buscando el servicio incisivamente entre el gran conjunto de adolescentes, hasta entrar. Miró y se decepcionó al ver como un grupito de chicas al fondo se dedicaban a fumar y a cantar algo de flamenco, decidió no mirarlas, no les iba a dar el placer de ver la huella de las lágrimas que habían recorrido su pálida piel para que se aprovechasen de su estado de ánimo, se enjuagó algo el rostro en el sucio lavabo que podrían incluso provocar arcadas.
-¡Eh tú! ¿Qué pretendes viniendo aquí mientras estamos nosotras?

Profirió una de las chicas. Victoria salió cuanto antes, evitando cualquier conflicto con aquel grupo, sabía como sería la pelea, al poco, sonó de nuevo aquel sonido incómodo que se filtraba por los oídos de la alumna, indicando que las tres últimas horas de clase del día comenzaban al acto. Caminó por el pasillo, alumnos de primero y segundo asustados por el aspecto de Victoria y en cambio, los demás alumnos de otros cursos se dedicaban a gritarle insultos ya incluso repetitivos, pero que se ahogaban con la música volviéndose en vocales sin sentido que se desvanecían gracias a la melodía.

Tres horas más, el único acontecimiento destacable había sido que la profesora de ciencias sociales se había percatado de que estaba dibujando, aunque sólo le llamó la atención, todos aprovecharon para hundir algo más su moral, la sonrisa que podría haber esbozado se desdibujaba poco a poco a lo largo del día que cada vez era más eterno. Salió de clase cuanto antes cuando todo el día escolar dio por finalizado, y para su suerte uno de aquellos grupos se divertía peleándose con otro alumno, tristemente, ella no era la única que sufría discriminación en el instituto. Al poco se encontró frente a frente con el chico, que a pesar de que ella no conocía, llevaba desde principio de curso observándola. Observó con desgana al adolescente que la estaba esperando, deseando irse ya a su casa, tenía el pelo corto y castaño y ojos del mismo color, tras haber echado un pequeño vistazo al chico, que al poco se precipitó en hablarle temiendo que la adolescente se fuese:

-¿Te llamas Victoria, no es cierto?

Se sorprendió un poco, no le apetecía mucho realmente tener que mostrarse simpática debido al día que llevaba, y sin embargo decidió contestarle tras la pequeña pausa:

-Si, así es. ¿Qué quieres?

Quizás hubiese sonado antipática, pero no se podía pedir más, a pesar de ello, aquel chico ni siquiera le reprochó su tono, sino que simplemente se dispuso a hablarle, mientras se la llevaba del brazo, pues lo que le iba a decir le llevaría más de unos minutos.

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